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Elementos que debo tener por partida doble para mi bicicleta

“Hombre precavido, vale por dos”. Esta máxima de nuestras madres es perfecta a la hora de realizar salidas y excursiones ciclistas. Este dicho popular no viene más que a recordarnos la importancia de tener a nuestro alcance en todo momento repuestos de bicicletas que nos salve la papeleta de vernos en mitad de una montaña o bosque sin posibilidad de continuar pedaleando por un inesperado pinchazo, una desafortunada caída y otras situaciones que nos pueden dejar en la estacada. ¿Qué elementos debemos tener por partida doble?

Imagen: clasf.co
Imagen: clasf.co

Lo primero: medir el alcance de un posible percance

Antes de aventurarnos a llevar una megamochila llena de componentes que bien nos servirían para montar una segunda bicicleta, debemos sopesar las posibilidades (que siempre deben ser mínimas) de que nuestra querida amiga nos pueda dejar en mitad de un camino sin posibilidad de continuar sobre ella.

No es lo mismo un paseo dominical en un entorno urbano, donde ante un percance tenemos miles de posibilidades de pedir ayuda, que una salida a la montaña de varias horas o incluso un viaje en el que desplazarnos únicamente en bicicleta (tipo el camino de Santiago).

Para el primer caso, una pequeña bolsa acoplable al sillín donde guardar parches y herramientas básicas puede ser más que suficiente, pero para el segundo requeriremos que cualquier rotura se pueda solventar al menos para poder acudir a un lugar donde arreglarla sin tener que llevar la bicicleta a cuestas.

 

 

 

La rueda: nuestro salvavidas

El elemento de la bicicleta que más nos debe preocupar de tener la posibilidad de poder arreglarlo en cualquier momento es la rueda. Siempre debemos llevar, por pequeña que sea nuestra salida, el kit necesario para, si no arreglarla por completo, poder realizar los apaños necesarios para que aguante sin que la llanta sufra.

Esto es muy importante debido a que si conseguimos mantener el aire de la cámara lo suficiente, podremos “arrastrar” la bicicleta cómodamente aunque no vayamos montados en ella. Sin embargo, no tener las herramientas adecuadas supone que si hay pérdida completa de aire, la llanta se encuentre sin protección y roce, imposibilitando una movilización de la bicicleta a ras de suelo.

Por ello, llevar una cubierta puede resultar incómodo y exagerado, pero sin embargo, llevar una o preferiblemente dos cámaras debería ser incluso obligatorio.

No despistar otras piezas

Insistimos en que la rueda es de lo más importante, pero ¿qué ocurriría si perdemos un eslabón de la cadena? La bicicleta quedaría igualmente inutilizada que ante un pinchazo, con la peculiaridad de que aquí un parche de poco nos sirve.

Nuevamente no hay que ser exagerados, pero llevar uno o dos eslabones y las herramientas que nos permitan engarzarlos con la cadena nos puede resolver más de un dolor de cabeza.

Determinar previamente lo que podríamos necesitar

¿Me tengo que llevar también un juego de frenos, una cassette, un pedal… hasta el punto de que me pese más la mochila que la propia bicicleta? Obviamente no.

Quitando lo plenamente básico que ya hemos comentado (cámara, parches, herramientas básicas…) y que no nos ocupará más que lo necesario que puede ir acoplado en el mismo sillín o cuadro mediante una bolsa, el resto de repuestos dependerá de chequear el estado de nuestra bici.

¿Tengo un pedal de plástico que da señales de desgaste? Ten a mano un segundo juego, ¿la cadena no está bien engrasada y no se comporta como debiera? No te olvides de los eslabones o incluso llévate para largas distancias un juego completo.

En definitiva, de lo que se trata es de tener los medios adecuados para que, sin que resulte incómodo transportarlos, podamos salir airosos de cualquier situación imprevista estemos en el punto que estemos.

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